miércoles, 4 de noviembre de 2009

Mar adentro






"Me resisto a caer en esa inercia en la que sólo puedo agradecer lo que se me da porque no me queda más remedio que aceptarlo".


"—¿Fumas?
—Sí, de vez en cuando, por si me mata."

"Ramón: -Señores jueces, autoridades políticas y religiosas ¿qué significa para ustedes la dignidad? Sea cual sea la respuesta de sus conciencias, sepan que para mí, esto no es vivir dignamente. Yo hubiera querido, al menos, morir dignamente.
Hoy, cansado de la desidia constitucional, me veo obligado a hacerlo a escondidas, como un criminal. Deben ustedes saber, que el proceso que conducirá mi muerte, fue escrupulosamente dividido en pequeñas acciones, que no constituyen ningún delito en sí mismas y que han sido llevadas a cabo por diversas y diferentes manos amigas. Si aún así, el Estado insiste en castigar a mis cooperadores, yo les aconsejo que les sean cortadas las manos, porque eso es lo único que aportaron. La cabeza, es decir, la conciencia, la puse yo.
Como pueden ver, a mi lado tengo un vaso de agua, conteniendo una dosis de cianuro potásico, cuando la beba, habré dejado de existir, renunciando a mi bien más preciado, mi cuerpo.
Considero que vivir es un derecho, no una obligación, como ha sido mi caso. Obligado a soportar esta penosa situación durante 28 años, 4 meses y algunos días. Pasado este tiempo, hago balance del camino recorrido y no me salen las cuentas de la felicidad. Sólo el tiempo que discurrió contra mi voluntad durante casi toda mi vida, será a partir de ahora, mi aliado. Sólo el tiempo y la evolución de las conciencias, decidirán algún día, si mi petición era razonable o no."
  
Ramón Sampedro
Cartas desde el infierno (Pdf)





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