martes, 6 de octubre de 2009

Sinestesia









"En un experimento psicológico ideado por Wolfgang Köhler, se pide al sujeto que diga cuál de estas figuras se llama Booba y cuál Kiki. Del 95% al 98% de la gente le asigna el nombre Kiki a la figura angular naranja y Booba a la figura redondeada violeta.
Se piensa que esto tiene implicaciones en el desarrollo del lenguaje; es decir, que el mecanismo de poner nombres a los objetos no es totalmente arbitrario. Otra explicación sería que la forma redondeada suele recibir el nombre de Booba porque los labios forman una figura redondeada para producir el sonido. En cambio, los labios forman una figura más angulosa al pronunciar Kiki. Además, el sonido de las K es más forzado que el de las B.
Por otra parte, en el alfabeto latino, las letras B, o y a tienen una forma más redondeada que K e i. (Wikipedia)"


Sinestesia

(De sin- y el gr. αἴσθησις, sensación).
1. f. Biol. Sensación secundaria o asociada que se produce en una parte del cuerpo a consecuencia de un estímulo aplicado en otra parte de él.
2. f. Psicol. Imagen o sensación subjetiva, propia de un sentido, determinada por otra sensación que afecta a un sentido diferente.
3. f. Ret. Tropo que consiste en unir dos imágenes o sensaciones procedentes de diferentes dominios sensoriales. Soledad sonora. Verde chillón.





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David Eagleman:
Realmente, la clave para entender la realidad, es alejarse de ella y entenderla. Si fueras un pez intentando entender el agua, te sería imposible porque no habrías visto nada distinto al agua. Y éste es el reto para nosotros, es decir, entender la realidad desde el punto de vista del cerebro, nunca hemos tenido nada más que la visión, una visión en color que funciona perfectamente, por lo que resulta difícil imaginar qué hay ahí fuera en la realidad.

Eduard Punset:
Imagínense por un momento que, cuando escuchan música, yo viera colores. O imagínense que sintiera formas, triángulos, cuadrados cuando estoy saboreando una pera o una manzana o imagínense, por el contrario, que siento un sabor determinado cuando me hablan, cuando oigo palabras. Bueno, si yo fuera así, no cabría ninguna duda de que soy sinestésico, que pertenezco al 1%, nada menos que el 1% de la población es sinestésica. Ahora pensamos que quizás cuando éramos niños todos éramos en cierto modo sinestésicos, y después lo olvidamos y nos convertimos cada uno de nosotros en esa especie de hemisferio aislado.

David Eagleman:
Quizás sea cierto y quizás también es posible que todos nosotros, incluso como adultos, tengamos estas conexiones entre los sentidos pero sólo algunos de nosotros somos conscientes de ello. De modo que, por ejemplo, cuando oímos una expresión como una “corbata chillona” o “un comentario ácido”, todos entendemos lo que significa porque en cierto modo todos tenemos esas conexiones cerebrales.

Eduard Punset:
Por lo tanto, sabemos de qué se trata, de qué se está hablando.

David Eagleman:
Exactamente. Otro ejemplo: tomemos el teclado de un piano. Toco la nota más alta y pregunto: “es brillante o mate”, la mayoría de la gente dirá que es brillante. Y si toco la nota más baja y les pregunto: ¿es grande o pequeña? La mayoría contestará que es grande. Así que, incluso las notas musicales pueden tener brillos y tamaños, casi todo el mundo está de acuerdo, lo cual supone que estas conexiones ya existen pero sólo unos pocos son conscientes de ello.

Eduard Punset:
En uno de tus libros hay una preciosa metáfora. Creo que hablas de las Montañas Rocosas y explicas cómo una montaña puede aislar del tiempo de otro sitio, el cual a su vez está aislado por otra montaña, de modo que todo el mundo tiene una sensación diferente, un mundo diferente. ¿Sería esto un mundo de sinestésicos o no?

David Eagleman:
Bueno, en un cerebro normal, los sentidos se archivan por separado, aquí, en la visión, en distintos aspectos de la visión, todo se almacena por separado. En un cerebro sinestésico tenemos conversaciones cruzadas, áreas del cerebro que hablan unas con otras mucho más que de costumbre. De modo que es como la frontera de un país que cruza mucha gente, así es el cerebro sinestésico.
Eduard Punset:
Una vez conocemos la sinestesia desde el punto de vista científico, llegamos a la conclusión de que la realidad es mucho más subjetiva de lo que jamás pensamos.

David Eagleman:
Es cierto. La realidad es una construcción del cerebro.
Lo que nos enseña la sinestesia es que tu forma de ver la realidad y mi forma de verla pueden ser muy distintas. Los filósofos han hablado de ello durante mucho tiempo: ¿veo el color rojo como lo ves tú? Y la respuesta es...

Eduard Punset:
¿Lo veo?

David Eagleman:
La respuesta es... Puede ser mucho peor que esto. Podría ser que lo que tú llamas “visión” y lo que yo llamo “visión” sea totalmente distinto. No se trata tanto de que los colores sean distintos, sino de que toda nuestra realidad puede ser distinta.
Eduard Punset:
Increíble, ¿no? Y, ¿qué pasa con las auras, por ejemplo? Tú te refieres a eso en uno de tus libros. Quiero decir, ¿qué insinúas, que son reales esas auras?

David Eagleman:
Algunas personas ven auras pero no es nada mágico relacionado con espíritus ni nada de eso. Simplemente es una forma particular de sinestesia. Cuando ven a gente con una personalidad especial, esto desencadena una experiencia de color para el espectador; tienen la experiencia del color cuando ven a alguien. En cierto modo, esto se popularizó, y algunos proclamaron que tenía un significado espiritual pero, de hecho, sólo se basa en un tipo de sinestesia.

Eduard Punset:
¿Y qué pasa con los orgasmos? ¿Hay diferencias entre la gente sinestésica y la gente con sentidos normales?
David Eagleman:
Hay muchas formas distintas de sinestesia. La sinestesia representa una mezcla de sentidos, y puede ser que escuchar música te evoque colores, puede ser que escuchar una palabra te sugiera un sabor en la boca, saborear algo puede hacer que sientas una determinada sensación en las yemas de los dedos, así que hay muchas formas distintas de sinestesia. La gente que tiene orgasmos en colores, sólo es una entre muchas formas de sinestesia. Una cuestión es que hay muchas formas de sinestesia. Para algunas personas son las letras y los números los que provocan colores. Para muchos, son los días de la semana y los meses los que causan la percepción del color.
Para algunas personas, en lugar de colores, perciben cosas en el espacio. Por ejemplo, su número de teléfono puede tener distintas posiciones frente a ellas, es decir, uno, dos, tres, cuatro, cinco, seis, siete, ocho, nueve, diez, cosas así, en las que cada número tiene unaubicación concreta en el espacio. Lo mismo con los días de la semana, los meses, los años, etc. Es una de las formas más comunes de sinestesia. Se llaman “secuencias espaciales”.

Eduard Punset:
Así que en cierto modo, podríamos decir que es un mundo más rico.
David Eagleman:
Sí, sólo que los sinestésicos no lo experimentan como un mundo más rico sino que lo sienten como algo normal.
Eduard Punset:
Como algo normal.

David Eagleman:
Si por ejemplo fueras daltónico, ésa sería tu realidad, por lo que nos mirarías y dirías: “¡Madre mía, cómo podéis ver tantos colores todo el tiempo, debe de ser un mundo muy lleno y una locura!” Pero de hecho sólo es la realidad que aceptamos.

Eduard Punset:
Y ¿has pensado mientras investigabas que podría haber más de cinco sentidos?

David Eagleman:
Hay más de cinco sentidos básicos.

Eduard Punset:
Los hay.

David Eagleman:
Los hay: por ejemplo, la vibración, la temperatura y cosas así, también se incluyen entre los sentidos. Pero lo que ocurre es que incluso dentro de cada sentido hay muchos subgrupos. Pongamos el caso de la visión: dentro tenemos el color, el movimiento, los bordes; tenemos todo tipo de cosas incluso dentro de un mismo sentido. Por ejemplo, una de las formas de sinestesia más comunes implica que el ver una letra o un número desencadene una experiencia de color. Para uno de estos sinestésicos la letra m podría ser azul y la g podría ser amarilla, y la p podría ser naranja. Es distinto para cada persona, pero el quid de la cuestión es que todo esto se produce en relación con la visión, incluso en un único sentido podemos tener esta mezcla donde las letras activan colores.

Eduard Punset:
¿Y cuál es la diferencia entre esta mezcla de sentidos y las alucinaciones, la pura alucinación?
Me he dado cuenta de que la gente... Colaboré con alguien hace mucho tiempo que tenía miedo de reconocer que era sinestésico porque pensaba que la gente le diría que estaba alucinando, que tenía alucinaciones como los esquizofrénicos.
David Eagleman:
Sí, es una pregunta importante. Resulta que la sinestesia es distinta de la alucinación porque en esta última crees en algo que está realmente ahí y puede bloquear tu visión, pero con la sinestesia sabes que es interno. Cuando ves el número 8 hay una experiencia de color pero sabes que sólo es interno, en el ojo de tu mente. Así que no es lo mismo que la alucinación. Si un sinestésico lee el periódico te puede decir: “Ah sí, las letras son negras”. No le cabe la menor duda de que las letras son negras pero en su mente, al mismo tiempo, vive una experiencia de color.

Eduard Punset:
Entonces mezcla... Quiero decir, el hecho de que vea colores de una forma no le impide ver la realidad. La realidad puede ser lo contrario.

David Eagleman:
Exacto. Te puede decir que las letras son negras y tener una experiencia interior.

Eduard Punset:
Exacto. Te puede decir que las letras son negras y tener una experiencia interior.

David Eagleman:
No está claro que tenga alguna ventaja. Por supuesto, muchas cosas perduran porque no son desventajosas y mientras no dañen al animal pueden mantenerse. No lo sabemos, parece ser que no tiene ninguna desventaja el ser sinestésico. La única pequeña ventaja tiene que ver con la memoria. De hecho, algunas personas son lo que llamamos mnemonistas, personas que tienen una memoria indeleble, personas que no pueden olvidar nada. Y algunos de estos famosos mnemonistas también son sinestésicos.
Porque si le dices a un mnemonista una serie de palabras o números sin sentido, mientras la mayoría de nosotros tenderemos a olvidarla, ellos tienen una especie de patrón del color que les ayuda a recordarla. Por ejemplo, el niño que tiene el récord mundial de memorización de dígitos del número pi es sinestésico; con los números recuerda colores y paisajes, colores y formas.
Lo que estoy haciendo ahora es sacar a la luz el gen de la sinestesia, es decir, estoy recopilando familias en las que la sinestesia entra en el árbol familiar y busco sus orígenes genéticos. Se trataría del primer ejemplo de la genómica perceptual, en la que intentamos ver cómo pequeños cambios en el genoma hacen que la gente vea la realidad de forma diferente.

Eduard Punset:
Y esto es fantástico porque realmente hasta ahora lo que nos habían dicho es que la constitución genética, un gen en particular, o varios genes agrupados, decidían la manera enque mi cabello crecía, o si mi nariz era más grande o más pequeña, o si yo era más alto o tenía más peso de lo normal pero nunca, nunca, habíamos pensado que los genes, la constitución genética, la heredada, también decidía, influía sobre la percepción que tenemos del mundo y por eso somos tan distintos los unos de los otros. De hecho, es casi un milagro que no esté todo mezclado y desordenado...

David Eagleman:
Es cierto, aunque resulta que incluso en los cerebros normales ya hay mucha mezcla. Todos estamos muy influidos por lo que oímos, lo que vemos. Todo tiende a comunicarse por debajo de la conciencia. Por ejemplo, digamos que te he dicho que hay una tribu en Papúa Nueva Guinea y que acabamos de descubrir que tienen dos formas. Una de ellas se parece a esto (hace un gesto con la mano) y la otra a esto (hace otro gesto), muy lisa. Y te digo que una se llama kiki y la otra se llama buba. ¿Cuál crees que se llama kiki?
Eduard Punset:
La complicada...

David Eagleman:
Sí, la complicada, puntiaguda... Y de hecho, si te hubiese preguntado cuál es buba me hubieses dicho que la redonda y blanda, verdad?

Eduard Punset:
Así es.

David Eagleman:
Vale. Todo el mundo supone lo mismo pero no hay ninguna razón por la que ésta debería ser kiki y esta otra, buba, salvo que de forma innata tenemos la tendencia de conectar así visión y sonido.

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