jueves, 1 de octubre de 2009

Reality







“Para él [Kafka] la normalidad era una utopía, pero al mismo tiempo trataba desesperadamente de ser «normal». Su problema era lo que llamaba la mirada maligna o aviesa. Podía estar sentado en medio de personas amables, que lo apreciaban, pero siempre existía una distancia que no podía superar entre él y los otros. Se hacía culpable a sí mismo de ese problema y lo atribuía a esa mirada maligna que le hacía ver a la persona sentada frente a él como una rata o un animal extraño. Consideraba que mientras no pudiera salvar esa distancia y librarse de esa mirada no podría ser «normal». En realidad no había malignidad en su mirada sino, simplemente, una fría objetividad”.


Reiner Stach, autor de Kafka, recientemente editado por Siglo XXI, entrevistado por Carlos Alfieri, en el suplemento La Jornada Semanal, del diario mexicano La Jornada.



“La vida del doctor Kafka, funcionario de seguros y escritor judío de Praga, duró 40 años y 11 meses. De ellos, 16 años y seis meses y medio correspondieron a su formación escolar y universitaria, y 14 años y ocho meses y medio a la actividad profesional. A la edad de 39 años, Franz Kafka obtuvo el retiro. Murió de tuberculosis de laringe en un sanatorio de Viena.

Aparte de sus estancias en Alemania -sobre todo, viajes de fin de semana-, Kafka pasó unos 45 días en el extranjero. Conoció Berlín, Múnich, Zúrich, París, Milán, Venecia, Verona, Viena, y Budapest. Vio el mar en un total de tres ocasiones: el mar del Norte, el mar Báltico y el Adriático italiano. Además, fue testigo de una guerra mundial”




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