lunes, 26 de octubre de 2009

Mejora tu vida con ciencia



Entrevista de Eduard Punset con Richard Wiseman, psicólogo de la
Universidad de Hertfordshire. Barcelona, septiembre de 2009.




No se trata sólo de que las personas con éxito sean felices,
sino de que las personas felices tengan más éxito.
Richard Wiseman


 


Richard Wiseman:
(…) Mi trabajo consiste en plantear cosas que son importantes para la vida de las personas y decirles: «he aquí lo que podéis hacer para cambiar vuestra vida». A menudo se trata de cosas muy sencillas y también muy rápidas…

Eduard Punset:
Pondré un ejemplo, uno de tus ejemplos. Dices que no solamente los pensamientos y sentimientos repercuten en la manera de actuar, sino que la manera de actuar modifica los pensamientos y los sentimientos. Y ahora nos lo demostrarás con un ejemplo…

Richard Wiseman:
Efectivamente. En la vida cotidiana, cuando nos sentimos felices, sonreímos, pero lo opuesto también es cierto, y hay muchos estudios que lo demuestran. Cuando te obligas a sonreír, eso te anima, te hace sentir más feliz. Eso sí, hay que mantener la sonrisa en la cara durante unos 10 a 15 segundos, mantenerla ahí, y hay muchas maneras de hacerlo: puedes forzar una sonrisa…

Eduard Punset:
¡Como los políticos!

Richard Wiseman:
Como los políticos, sí. Y aguantarla durante unos 10 segundos. O bien puedes sostener un bolígrafo entre los dientes para que la cara adopte la posición de sonrisa. Los estudios demuestran que te hará sentir mucho mejor. Es una idea muy simple, pero muy poderosa.

Eduard Punset:
Cuando se habla de amor, sobre cómo debe formarse una pareja y por qué deben estar juntos o no… a menudo he pensado, como muchas otras personas, que debería haber cierta complementariedad, que es bueno que mi pareja y yo seamos distintos, porque esto hará que nos complementemos. Pues bien, según los experimentos que habéis analizado y realizado, sucede lo contrario.

Richard Wiseman:
Exacto. Gran parte de mi trabajo consiste en analizar las ideas que el público cree por un motivo u otro y en desmantelar mitos. En lo que respecta a la personalidad, por lo general los extrovertidos se llevan bien con extrovertidos, los introvertidos con introvertidos, etcétera. La única excepción es la dominación, porque dos personas dominantes no se llevarán bien,terminarán peleándose todo el rato. Pero, para todo lo demás, la similitud es un factor mucho mejor para predecir que una relación será duradera que la diferencia.

Eduard Punset:
Dijiste en algún lugar, además, que, en el amor las mujeres valoran el coraje y la capacidad de tomar riesgos mucho más que el altruismo y la generosidad. ¿Qué quieres decir? ¿Es así? ¿Cómo deberíamos comportarnos los hombres?

Richard Wiseman:
¿Qué cómo deberíamos comportarnos? Creo que buena parte de la investigación psicológica del romance tiene que ver con esta brecha entre lo que los hombres creen que les gusta a las mujeres y lo que les gusta a ellas realmente; y lo que las mujeres creen que les gusta a los hombres y lo que les gusta a ellos en realidad. Ciertamente los hombres piensan que las mujeres quieren a un tipo muy generoso, muy amable y todo lo demás… pero, de hecho, ¡las mujeres dicen lo contrario! ¡Quieren a alguien que sea muy valiente! Y sucede exactamente lo mismo con los gestos románticos: algunos de mis experimentos demuestran que los hombres
creen que cuanto más se gasten en un regalo para una mujer, más lo valorará ella, ¡y esto no es así en absoluto! Realmente es la intención lo que cuenta con las mujeres, no el precio del regalo. De nuevo, se trata de analizar las cosas que tenemos en la cabeza, los pensamientos, las ideas y demás, darles la vuelta y decir que no, que la realidad es bastante distinta.

Eduard Punset:
¿Y qué hay de mirar a alguien a los ojos? Es un consejo que les doy a veces a los jóvenes cuando están deprimidos y me hablan de la persona a la que aman: «¿por qué no intentas mirarle directamente a los ojos y mantener la mirada? Eso te ayudará, te acercará a esa persona». Pero… ¿por qué? En primer lugar, ¿es verdad? Y en segundo lugar, ¿por qué?

Richard Wiseman:
Sí que es verdad, y hay estudios muy bonitos que lo demuestran. Se reúne a desconocidos en un laboratorio, un hombre y una mujer, y se les dice que harán una prueba sobre percepción extrasensorial, pero que, para que funcione, deberán mirarse fijamente a los ojos. Vamos, que se les miente para el experimento, pero luego resulta que acaban sintiéndose muy atraídos el uno por el otro, ¡y es porque se han mirado a los ojos! Es lo mismo que decíamos antes, que cuando uno está feliz sonríe, pero cuando sonríe también se siente más feliz. Los enamorados se miran a los ojos, así que para generar el sentimiento de amor, hay que hacer eso mismo. De nuevo, la idea es que tu comportamiento determina tus sentimientos y no lo contrario.

Eduard Punset:
Es increíble, ¿no? Bueno, otro pensamiento común (y hay muchos refranes populares sobre eso) es que las desgracias nunca vienen solas. Sin embargo, cuando estudiasteis la conducta colectiva de las personas en Nueva York tras los atentados terroristas de las torres gemelas, se demostró que la generosidad, no diría la felicidad, pero sí la disposición a ser más altruista, a hacer lo contrario que los terroristas, aumentó de modo generalizado.

Richard Wiseman:
Creo que el principal factor aquí es que se trataba de un grupo de personas que de repente se sintieron amenazadas por una fuerza exterior. Cuando esto sucede, la gente tiende a hacer piña. Y sí, lo importante es que, sin darnos cuenta, a todos nos influyen los demás: somos animales sociales, nos gusta estar en grupo y, cuando el grupo se ve amenazado, hacemos piña.

Eduard Punset:
¿Y qué hay de un efecto que ya conocíamos, el efecto placebo? Los médicos necesitaron años para creer en el efecto placebo, mientras que las enfermeras, por ejemplo, lo vieron con tantanaturalidad que creyeron en él mucho antes, ¿no? Pero has profundizado en el efecto placebo… ¿sigue siendo cierto hoy en día?

Richard Wiseman:
Pues eso parece: sin duda, cuando a las personas se les administra algún tipo de medicina, o algo que creen que es una medicina, esto les afecta psicológicamente. ¡Pero no estamos seguros de por qué sucede! Porque, si el cuerpo tiene este potencial de curación natural, sería lógico pensar que debería empezar a curarse cuanto antes, ¿por qué es necesario un caramelo o algo así para que esto pase? Hay mucho misterio alrededor del efecto placebo…. pero sí, al parecer es un efecto genuino.

Eduard Punset:
Pensemos ahora un poco en otros mitos populares que tu investigación está desmontando. Hay uno que me parece fascinante, increíble, y es que pensábamos que la catarsis física, por así decirlo, ayudaba a reducir la violencia, pero decís que al parecer esto no es así.

Richard Wiseman:
En absoluto. Es una idea freudiana, y Freud sin duda tuvo muchas ideas, la mayoría erróneas. Su idea era que la agresividad estaba arraigada en nuestro inconsciente, y que si queríamos expulsarla de nuestro sistema, debíamos ser activos físicamente, propinar puñetazos, y acciones similares. Pero volvemos a la teoría de que nuestra manera de actuar determina cómo nos sentimos. Si empiezas a dar puñetazos y golpes, ¡empezarás también a sentirte enfadado! Esto es exactamente lo que demuestran nuestros estudios. Si a alguien que está enfadado con otra persona le pides que empiece a golpear un cojín, al final acabará sintiéndose más enfadado, no menos.

Eduard Punset:
Quisiera plantearme ahora si tu investigación puede aplicarse a los padres… ¿Nos puede ayudar la ciencia en esto? Por supuesto, ya nos ha ayudado a descubrir algo importantísimo: que lo que nos sucede antes de los 4 años es terriblemente importante para la edad adulta. ¿Pero hay algo que les podamos decir a los padres para que se comporten mejor con sus hijos?

Richard Wiseman:
Uno de los principales mitos de los que hablo en el libro es la idea de que hay que elogiar los logros de los hijos. Cuando un niño llega a casa y ha sacado un sobresaliente le decimos: «¡felicidades por el sobresaliente!», pero hay muchos estudios que demuestran que eso es algo muy perjudicial. El motivo por el que es perjudicial es porque los niños se llenan de ansiedad, ya que necesitan sacar otro sobresaliente para recibir más alabanzas, y a menudo los factores para lograrlo están fuera de su control. En cambio, elogiar los esfuerzos del niño diciéndole: «qué bien, veo que has trabajado muy duro, ¡te has esforzado mucho y has hecho todo lo que estaba en tus manos!» es una manera muchísimo mejor de alabarles, porque eso sí que pueden controlarlo y saben que pueden repetirlo. Hay que alabar el esfuerzo, no los logros.

Eduard Punset:
Oye, hay otra cosa respecto a esto de los hijos, y conozco muchas chicas jóvenes que siguen haciéndolo. Les ponen música de Mozart, ¿sabes? Porque, al parecer, ¡Mozart es mejor que Brahms para los niños! ¿Qué opinas?

Richard Wiseman:
(ríe) ¡Esto no es cierto en absoluto! Se trata de otro mito muy generalizado, según el cual hay que comprar los CD de Mozart y ponérselos a los niños, porque eso les ayudará. Todo se remonta a un único estudio que, al parecer, sacó esa conclusión. Pero luego otros científicos (y eso es importantísimo para la psicología y la ciencia) intentaron repetir el estudio, hacerlo de nuevo, y no pudieron obtener el mismo resultado. Lamentablemente, se difundió elmensaje de que escuchar a Mozart hace que los niños crezcan y sean muy inteligentes. Pero no es cierto en absoluto. Sí que es verdad que hacer que los niños aprendan a tocar un
instrumento musical puede ayudarlos, porque para eso se necesita autodisciplina. Sin embargo, el mero hecho de escuchar música no va a beneficiarlos.

Eduard Punset:
Estáis completamente convencidos de que portarse mal con alguien, insultarle, tener reacciones violentas, deja una huella. Y se requieren muchos esfuerzos para compensarlo. Al parecer, no recuerdo ahora la cifra exacta, pero si le dices algo desagradable a alguien necesitas decirle por lo menos cinco cosas agradables para compensarlo. No deberíamos olvidarlo…

Richard Wiseman:
¡Exacto! A veces se pierden amistades por un único comentario que la otra persona ha hecho o que se nos queda grabado a fuego en el cerebro durante diez o veinte años, mientras que los comentarios positivos, las alabanzas y las cosas bonitas que nos ha dicho esa persona caen en el olvido. Y algunos estudios se han centrado en las parejas casadas para buscar las diferencias entre los que se divorciaban o separaban y los que permanecían juntos. Entre los que se quedaban juntos, tenía que haber este equilibrio de 5 a 1: cada comentario negativo debía quedar compensado por cinco positivos, ¡y cinco comentarios positivos es muchísimo! Pero esto es lo que tiene que pasar porque, si no, es muy difícil para la pareja.

Eduard Punset:
A veces, ante los cambios tecnológicos, uno siente que sí, que se han hecho muchos progresos… es cierto, pero no hay nada comparable, me parece, a lo que pasará con los pensamientos y los sentimientos que tienen las personas por dentro, una vez que empecemos a rascar y a saber más al respecto… ¿opinas lo mismo?

Richard Wiseman:
Creo que, evidentemente, la tecnología es importante, y la ciencia ha tenido avances fantásticos… pero, en realidad, lo que me parece más fascinante es nuestra propia conducta, porque somos los responsables de esa tecnología, de modo que cualquier cambio tiene que empezar por nosotros mismos. Si pensamos en el problema del calentamiento global, sí que puede haber una solución tecnológica, pero el problema lo hemos causado nosotros con nuestra conducta y con nuestra manera de pensar, así que cualquier solución deberá salir también de nosotros. ¡Es fundamental que entendamos por qué nos comportamos como nos
comportamos! Una de las cosas más habituales de las que hablo en el libro es esta idea de visualizarte a ti mismo haciendo bien algo. Si vas a una librería y compras un libro de autoayuda para motivarte, te dirán: «imagínate a ti mismo siendo perfecto y consiguiendo lo que quieres». ¡Es un consejo espantoso! Si alguien lo sigue, tenderá a fracasar a la mínima que se le presente un escollo en el camino hacia la consecución de su objetivo. Mi esperanza es que, a la que empezamos a difundir estas cosas, los libros empiecen a cambiar y ya no se den este tipo de consejos, y que no se necesiten 400 años para cambiar lo que la gente piensa sobre eso. La mayoría de los experimentos de los que hablo en el libro se realizaron a partir del año 2000. Así que hablamos solamente de unos 10 años de investigación, ¡y eso no es nada! Para la ciencia es un suspiro, pero creo que ya está empezando a tener repercusión en las escuelas y los gobiernos, por ejemplo.

Eduard Punset:
Mencionas algunos ejemplos de nuestra conducta heredada de los animales. ¿En qué piensas, por ejemplo?

Richard Wiseman:
Bueno, hay dos ejemplos en el libro que me parecen muy rápidos e interesantes. El primero es que cuando le pides a alguien algo, le pides ayuda o un favor, por ejemplo cuando tienes un billete de diez euros y necesitas cambio… tocarle ligeramente en la parte de arriba del brazo,tocarle aquí, ayuda… Significa que tendrás alrededor del 30% más de probabilidades de que te ayuden. Esto sucede porque tocar a alguien es un signo de estatus. Es como decir: «tengo un estatus alto, más alto que tú, por eso te toco ligeramente» y hace que sea más probable que la gente te ayude.

Eduard Punset:
Ése era un ejemplo. ¿Cuál era el otro?

Richard Wiseman:
Pues bien, si te preocupa perder la cartera y que no te la devuelvan, resulta que poner dentro una fotografía de un bebé implica que, si se te cae y la pierdes, tendrás alrededor del 20% más de probabilidades de que te la devuelvan. Lo descubrimos dejando caer centenares de carteras por toda una ciudad y variando la fotografía que poníamos dentro. Fueron las carteras con la fotografía del bebé las que nos devolvieron más a menudo.

Eduard Punset:
¿Ah, sí? No las que tenían la foto de un perro…

Richard Wiseman:
No, no con un perro, no, no, no. Los perros no funcionan para que te devuelvan la cartera. Pero cuando alguien ve una foto de un bebé, se le despierta un instinto paternal que lo insta a actuar mejor.

Eduard Punset:
Pero, al parecer, y no sé si es una coincidencia… ahora que hablamos de perros, al parecer las personas que tienen perros viven más y son más felices. ¿Es así?

Richard Wiseman:
Así es. Hay muchos estudios en los que se forman dos grupos de personas y a uno de los grupos se les da un perro para cuidar. Resulta que, cuando tienen el perro, son mucho más felices. Esto se explica, entre otras cosas, porque uno de los factores que más promueven la felicidad es pasar tiempo con los demás. Y si caminas por la calle solo, probablemente nadie te hable, mientras que si vas con un perro, en especial si es chiquitín y con pinta amigable, la gente se parará a acariciarlo y hablará contigo. Es uno de los principales motivos por los que los perros promueven la felicidad: porque facilitan el contacto con los demás.

Eduard Punset:
¿Sabes? Es increíble que en la escuela nos enseñen cosas sobre los vikingos y sobre otros temas extraños, aprendamos las islas del mundo… ¡pero no se nos enseñe ciencia para sobrevivir!

Richard Wiseman:
Pues sí. Creo que esto es lo más increíble: que les enseñamos a nuestros hijos un montón de cosas que nunca jamás utilizarán de nuevo… ¡pero no les decimos nada sobre estas cosas tan básicas que serían enormemente beneficiosas para ellos!

Eduard Punset:
A mí me dicen «¿de quién te puedes fiar?» oye, y mis amigos dicen: «hombre, se ve enseguida en la cara, hay una cierta ansiedad, hay un nerviosismo cuando alguien te está mintiendo…» bueno, y resulta que hacemos experimentos, que lo probamos eso con centenares de personas, y que es absolutamente falso, que no hay manera, ¡que la gente mala no tiene la cara de malo! O sea, que tenemos que buscar otras fuentes, y hemos vivido sin saberlas. Esta idea de que la ciencia puede arropar el pensamiento, las decisiones, los sentimientos de la gente de la calle por primera vez, y es una cosa que está ocurriendo ahora… Y esto va atransformar la vida de la gente, les va a hacer, les va a permitir ser más felices o ser, si quieren, más infelices.(...)

Richard, hemos tenido tanta suerte de tenerte aquí, en este pub irlandés. ¿Sabes? Estaba pensando que, a veces, hablando con mis amigos científicos, más o menos nos ponemos de acuerdo en que, al final de todo, tenemos al resto de animales, a los animales no humanos. Luego, por grado ascendente de empatía, de ser capaz de ponerse en el lugar de los demás, están los niños. Y luego, pobrecitos, están los autistas, que tienen muchas virtudes, pero carecen de empatía. Luego tenemos a los hombres, bueno, a los chimpancés. Luego a los hombres. Y, por último, arriba de todo, o en el otro extremo, a las mujeres. Con la magia se puede hacer algo parecido, ¿no? Al principio de todo, teníamos la magia. La única manera de explicar las cosas y calmar a la gente era mediante la magia. Tras la magia, por supuesto, llegó la autoayuda, quizá. Y finalmente llegamos al presente: ahora tenemos la ciencia para ayudar a la gente. Bueno, me gustaría ver algo de magia.(...)









1 comentario:

  1. Muchísimas gracias por transcribir la entrevista: no me funciona el audio del ordenador y encontrar este post ha hecho desaparecer mi inquietud y curiosidad :D Gracias!

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