viernes, 9 de octubre de 2009

Italo Calvino




El caballero inexistente

Un Carlomagno bonachón y envejecido pasa revista a sus huestes antes de la batalla. Entre los nobles de títulos interminables, destaca uno por su blanca armadura y porte altivo: Agilulfo, caballero de Selimpia Citerior y Fez, pero el caballero no levanta al momento la celada de su yelmo para descubrirse ante el rey: bajo la armadura no hay nada más que vacío.

[...] -¡Así que en el ejército de Carlomagno se puede ser caballero con tantos nombres y títulos y, además, combatiente de pro y celoso oficial, sin necesidad de existir!
-¡Para el carro! Nadie ha dicho: en el ejército de Carlomagno se puede etcétera. Sólo hemos dicho: en nuestro regimiento hay un caballero así y así. Eso es todo. Lo que puede existir o dejar de existir en líneas generales, no nos interesa a nosotros. ¿Entendido? [...]

-Busco a un caballero con la armadura blanca. Sé que está aquí.
-No. No está -le responden.
-Si no está es justamente él.
-Entonces ve a buscarlo donde esté. De aquí ya se ha ido [...]

El vizconde demediado

Recién llegado de la guerra, el vizconde Medardo de Terralba paga su bisoñez en el combate cuando un cañonazo turco le parte por la mitad. Las dos partes siguen viviendo milagrosamente, y ambas regresan – por separado – a sus tierra. una de las mitades se comporta con una maldad sin fisuras: mata, roba y quema sin descanso; la otra es infinitamente bondadosa. Los lugareños pronto empiezan a temer la crueldad del Medardo malvado, pero tampoco acaban por entusiasmarse con las piadosas acciones del Medardo bueno.


El barón rampante

Nadie podía imaginar que Cosimo Piovasco, hijo del barón de Rondó, iba en serio cuando, tras negarse a comer un plato de caracoles, se encaramó a un árbol y anunció solemne: “No bajaré nunca”. Consecuente hasta el final, el barón se pasará toda la vida entre las ramas y las copas de la cúpula arbórea de la región de Ombrosa que, por entonces, finales del s XVIII, conformaba un frondoso océano verde.
Esa lejanía, apenas unos metros, que le separa del resto de los mortales no le impedirá participar en la vida que le rodea. Más bien al contrario, el ágil Cosimo jugará con los ladronzuelos de la comarca, se enamorará de la marquesita Viola, aprenderá las artes – buenas y malas – de campesinos, caldereros y bandidos... A medida que vaya creciendo, azuzado por una curiosidad insaciable y una perenne pasión por la lectura, Cosimo se construirá su propio reino, lleno de caminos y refugios secretos. Se hará adulto e incluso podrá realizar su amor infantil con Viola. Intervendrá en cuantos sucesos acaezcan en la región: de la llegada de la francmasonería a las invasiones napoleónicas.


"Estaba allí, en el prado, más bella que nunca, y la frialdad que endurecía apenas sus rasgos y el altivo porte de su figura habría bastado con muy pocos para disolverlos y volverla a tener entre los brazos... Podía decir algo, Cosimo, cualquier cosa para ir hacia ella, podía decirle: "Dime lo que quieres que haga, estoy dispuesto...", y habría sido de nuevo la felicidad para él, la felicidad juntos, sin sombras. Pero dijo:
- No puede haber amor si uno no es uno mismo con todas sus fuerzas.
Viola tuvo un gesto de contrariedad que era también un gesto de cansancio. Y sin embargo aún habría podido comprenderlo, como en realidad lo comprendía, más aún, tenía en la punta de la lengua las palabras para decirle: "Tú eres como yo te quiero..." y subir de inmediato con él... Se mordió un labio. Dijo:
- Pues entonces sé tú mismo solo.
"Pero entonces ser yo mismo ya no tiene sentido", eso es lo que quería decir Cosimo. Y en cambio dijo:
- Si prefieres a esos dos gusanos...
- ¡No te permito despreciar a mis amigos! – gritó ella, y no obstante pensaba: "A mí me importas sólo tú, y sólo por ti hago lo que hago":
- Sólo yo puedo ser despreciado...
- ¡Tu modo de pensar!
- Soy una sola cosa con él.
- Entonces adiós. Parto esta misma noche. No me volverás a ver."


Ítalo
Calvino


Caballero inexistente (Pdf)
El Barón Rampante (pdf)
El vizconde demediado (pdf)



2 comentarios:

  1. Norekin identifikatzen zara gehiago, identifikatzerik balego, existitzen ez den zaldunarekin edota Gurdulurekin? zergatik?

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  2. Existitu gehiegi ere existitzen naiz, baina zaldunarekin esan behar, gehienon antzera. Izen bat, historia bat, armadura ondo lodi bat eta batez ere kontzientzia nekaezin bat baitut. KOntzientziak ze esan nahi du armadura bat baino?, kontziente naiz ni ez beste naizela eta hau ta bestea egin behar dudala, eta egin dudala eta egin behar dela blah blah blah. Gurguluk ez dauka, nik uste eta zoritxarrez, etorkizun politik mundu hontan. Ez al da niaren apurketa edo zabalkuntza nirvana bera... pribilegiatua dela uste dut nahiz eta nahiko baldarra den.

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