martes, 29 de septiembre de 2009

Supersense




"Nuestra vida está salpicada de fenómenos extraños."
Bruce Hood

Bruce Hood:
(...)La primera persona que lo descubrió, hace un siglo, fue Titchener, uno de los fundadores de la psicología. Pensé que por qué no intentarlo con estudiantes modernos, con 200 estudiantes de mi clase. Y les pasé un cuestionario en el que les preguntaba: “¿crees que puedes notar cuando alguien te mira por detrás?” Y, ¡quién lo iba a decir! ¡9 de cada 10 estudiantes de la actualidad también creen que pueden notarlo! (...) El ejemplo de detectar la mirada de alguien desde atrás es una idea falsa sobre cómo pensamos que funciona la vista. A veces, estos errores conducen a creencias sobrenaturales. Estamos tan acostumbrados a desplazar los ojos por el mundo que creemos que somos el origen de la vista, y que algo sale de nuestros ojos. Y cuando les pides a los
niños pequeños que dibujen cómo funciona el acto de mirar o ver, normalmente dibujan flechas que salen de los ojos, un poco como la visión de rayos X de Superman. Así pues, nuestra intuición es que la vista funciona por algo que sale de los ojos. Si combinas esta intuición con todos los ejemplos de las veces en las que te has sentido incómodo en una circunstancia social, has pensado que tal vez alguien te estaba mirando, te has girado y efectivamente te miraba, entonces juntas las dos cosas: la intuición y las pruebas…

Eduard Punset:
Estableces un vínculo.

Bruce Hood:
Sí, y piensas: “¡por supuesto que me están mirando!” Claro que también te olvidas convenientemente de todas las veces que te giraste y nadie te observaba, porque aplicamos sesgos a las pruebas en las que nos fijamos para que encajen con nuestras teorías sobre cómo creemos que funciona en realidad el mundo.

Eduard Punset:
El caso es que, contrariamente a las leyes físicas y a lo que la ciencia nos ha enseñado, tendemos a pensar que hay una especie de orden en el universo, unos patrones o pautas que están allí.

Bruce Hood:
El cerebro humano, que da lugar a nuestras mentes, ha evolucionado para reconocer patrones. A nuestro alrededor, por todas partes del mundo natural y de las características de la naturaleza, vemos estructura y orden. Y lo hacemos sin esfuerzo; no podemos evitarlo. Si yo ahora tirara un puñado de granos de café sobre la mesa, tu sistema perceptivo automáticamente los agruparía en un patrón. Esto es lo que hace la percepción. Pero, además de detectar patrones, también inferimos los mecanismos que los provocan. Esto hace que lleguemos a ideas erróneas sobre lo que ha generado el patrón. (...)

Bruce Hood:
¡Sin duda! Estamos sometidos a un montón de ilusiones. Miramos a nuestro alrededor y experimentamos las cosas con conciencia, y pensamos que tenemos una interpretación inmediata de la verdad y la realidad que atañen al mundo físico. Pero, por supuesto, ¡estamos interpretando el mundo todo el tiempo! Esto significa que podemos cometer errores de interpretación. Con los patrones de los que hablábamos, a menudo vemos estructuras que no están ahí en realidad, u oímos voces que no están allí. Lo que yo sostengo es que no tenemos un acceso directo a la realidad, sino que nuestra mente crea la realidad mediante mecanismos cerebrales que incluyen muchos procesos inconscientes que nos permiten interpretar lo que experimentamos.

Eduard Punset:
Hay un ejemplo maravilloso que he visto en tu libro; es fabuloso…

Bruce Hood:
La ilusión de Kanizsa, sí. (...) La mayoría de la gente ve un cuadrado. Pero lo más interesante no solamente es que la mayor parte de la gente vea un cuadrado que no está ahí en realidad, sino que sabemos, gracias a la neurociencia, que, si se observa la parte trasera del cerebro en la que está la corteza visual, encontramos unas células hipercomplejas que se activan y apuntan a esa parte del cuadrado como si realmente estuviera ahí. Lo que esto implica, y el motivo de que sea significativo, es que nos indica que el cerebro está interpretando esa imagen y diciendo: “la única solución, o la mejor solución, es que tiene que haber un cuadrado blanco ahí, así que vosotros, los de la corteza visual, ¡comportaros como si hubiera realmente un cuadrado!” Por tanto, creas tu propia experiencia.(...)

Eduard Punset:
La pregunta fundamental es si todas estas creencias, convicciones, sensaciones y prejuicios sobrenaturales los hemos aprendido de los demás o si, por el contrario, los hemos creado nosotros.

Bruce Hood:
Evidentemente, las religiones y los rituales supersticiosos se transmiten de generación en generación. Se asientan sobre nuestras inquietudes naturales sobre el mundo, la idea de que hay dimensiones ocultas… y las preguntas existenciales: ¿de dónde venimos y adónde vamos? Son cosas que nos preocupan, y cuando alguien nos cuenta una historia que lo soluciona, nos identificamos con eso y pensamos: “sí, cabe dentro de lo posible, puedo llegar a creerlo”. ¡No tienen que esforzarse demasiado, no tienen que adoctrinarnos para hacernos creer en algo así! (...) Porque estamos abiertos a la creencia desde el principio. Por ejemplo, los niños no entienden la muerte cuando son muy pequeños. No están muy seguros de qué es lo que sucede cuando un ser vivo muere.

Eduard Punset:

Es cierto… lo veo con mis nietas.
El concepto de enterrar a alguien en una caja perturba tanto a algunos niños pequeños, porque no pueden concebir la muerte, creen que la persona sigue estando ahí. Bruce Hood ha hecho experimentos con marionetas, y se les dice a los niños: «imaginad que un cocodrilo se come a un ratón». Y se les enseña las marionetas del cocodrilo y el ratón, y se representa la acción. Y luego se les pregunta: “¿creéis que el ratón necesita comer?” y dicen: “no, no necesita comer, pero se siente solo, está solo ahí dentro del cocodrilo”. Entienden algunos aspectos del fin de la existencia, pero la noción de que la mente deja de existir les resulta un concepto muy difícil, y no sólo les pasa a los niños, a muchas personas también. Por eso la vida después de la muerte, la idea de que existe algo cuando morimos, resulta completamente coherente y verosímil.
La idea de lo sagrado es realmente importante: ¡todos los miembros de una sociedad deben creer en las cosas sagradas! No importa si estamos hablando solamente de un equipo de fútbol: si todos los seguidores del equipo creen que el terreno de juego, el estadio de fútbol es sagrado, y lo tratan con reverencia, entonces nuevamente se trata de una noción colectiva de que hay algo especial e irremplazable en los objetos o los lugares… ¡o incluso en los edificios como éste [una iglesia]! Necesitamos, por tanto, la sensación de que hay alguna dimensión adicional, algo que trasciende y va más allá de la razón, que lo hace todo más humano. Esto nos permite tener una humanidad compartida, una sensación compartida de comunidad. Por eso necesitamos suponer esta dimensión adicional, este sobrenatural.

Eduard Punset:
(...) Pensando en todo esto, quería hacerte una pregunta que me interesa mucho: estamos sumidos en plena crisis económica… ¿cómo toma decisiones la gente durante las épocas de crisis? ¿Hay alguna consecuencia, se toman decisiones de un modo distinto?

Bruce Hood:

Sí, en efecto. Se publicó un artículo interesante en Science, una de las revistas científicas más importantes, hace apenas un año, que demostraba que, si se pone a las personas en una situación estresante en la que sientan que no tienen mucho control, empezarán a ser más supersticiosas. Adoptarán más creencias, también empezarán a ver patrones en el ruido aleatorio… (...)

Y buscarán estructura todo el tiempo. Por supuesto, toda la base económica del comercio se basa en la economía conductual, que sabemos que no es tan racional: la gente toma todo tipo de decisiones. Pero tienes razón: en tiempos de crisis es cuando se produce un aumento de conductas supersticiosas, porque necesitamos sentir que podemos hacer algo para influir en los resultados… además, ¿recuerdas la idea de la aleatoriedad? Pues no nos gustan los resultados impredecibles, nos gusta saber lo que va a pasar y, por tanto, si ponemos a alguien en una situación totalmente estresante en la que no pueda predecir qué pasará, necesitará hacer algo. Por eso vemos un aumento de conductas supersticiosas en tiempos de guerra o de crisis económica.

Eduard Punset:
Probablemente haya una manera de darle la vuelta, porque cuando sientes más dolor del que estás acostumbrado, si no sientes que puedes controlar la cantidad de dolor, entonces la superstición, la magia, lo sobrenatural aflorará. Por tanto, es necesario tener la sensación de que se puede controlar este dolor añadido. ¿Y cómo podemos hacerlo en tiempos de crisis?

Bruce Hood:
Se llama la ilusión de control. Estas acciones o rituales supersticiosos que hacemos nos inoculan contra los peores excesos de estrés. No importa si es un simple partido de tenis o un examen importante o hablamos de pesca de altura: en cualquier situación en la que no sabes lo que va a pasar, tienes que hacer algo. Pero lo interesante es que, si evitas que alguien lleve a cabo su ritual, entonces, muy a menudo, las cosas le saldrán peor, ¡porque esa persona creerá que carece del control que estaba influyendo los resultados en cualquier caso!

Eduard Punset:
(...) mencionas una historia muy graciosa de personas que van a una fiesta…

Bruce Hood:

Sí, sí.

Eduard Punset:

Las posibilidades de encontrar dos personas nacidas el mismo día son…

Bruce Hood:

…mucho mayores de lo que te imaginarías. Si le preguntas a alguien cuánta gente cree que tiene que haber en una fiesta para encontrar a dos personas con la misma fecha de cumpleaños, te dirá que por lo menos doscientas.

Eduard Punset:
Exacto.

Bruce Hood:

Pero, para que haya más del 50% de probabilidades, solamente se necesitan 23 personas. Es una estadística sorprendente, pero demostrada.

Eduard Punset:

¿Y qué consecuencias tiene eso? Es que subestimamos y sobreestimamos las cosas… ¡me pregunto cómo demonios podemos sobrevivir! (...).



Fuente: Redes


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