Acepto las dificultades de la vida porque
son el destino,
como acepto el frío excesivo en pleno
invierno:
sosegadamente, sin quejarme, como quien
simplemente acepta,
y encuentra una alegría en el hecho
de aceptarlo,
en el hecho sublimemente científico de aceptar lo natural inevitable.
¿Qué son para mí las enfermedades
que padezco y el mal que me acontece
sino el invierno de mi vida?
Alberto Caeiro.
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