martes, 19 de mayo de 2009

Una sana revolución





Si haces una revolución, hazla alegremente,
no la hagas lívidamente serio,
no la hagas mortalmente serio,
hazla alegremente.

No la hagas porque odias a la gente,
hazlo sólo para escupir en sus ojos.

No la hagas por dinero,
hazla y condena el dinero.

No la hagas por la igualdad,
hazla porque tenemos demasiada igualdad
y va a ser gracioso sacudir el carro de manzanas
y ver por qué lado se irán estas rodando.

No la hagas para las clases trabajadoras.
Hazla de tal modo que todos nosotros podamos ser
nuestras propias y pequeñas aristocracias
y patear como asnos fugitivos alegremente el suelo.

No la hagas, de todos modos, para la Internacional
del trabajo.
El trabajo es aquello de lo cual el hombre ha tenido
bastante.

¡Eliminémoslo, acabemos con eso!
El trabajo puede ser agradable, y los hombres gozarlo;
y entonces no es trabajo.
¡Tengamos eso! ¡Hagamos una revolución para
divertirnos!


D.H. Lawrence, Poemas.



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