martes, 19 de mayo de 2009

Erich Fromm





"Un enfoque útil para comprender el modo de tener, es recordar uno de los hallazgos más importantes de Freud: después de pasar por su fase infantil de mera receptividad pasiva, seguida por una etapa de receptividad y explotación agresiva, todos los niños, antes de alcanzar la madurez, pasan por una etapa que Freud denominó analcrótica. Freud descubrió que esta etapa a menudo continúa dominando el desarrollo de una persona, y que cuando esto sucede se desarrolla el carácter anal, o sea el carácter de una persona cuyas energías vitales están dirigidas principalmente a tener, ahorrar y acumular dinero y cosas materiales, y también sentimientos, gestos, palabras y energías. Este es el carácter del avaro, que generalmente se relaciona con otros rasgos como el orden, la puntualidad, la terquedad, que se manifiestan en grado extraordinario. Un aspecto importante del concepto de Freud es la relación simbólica entre el dinero y las heces ( el oro y el excremento), de la que cita muchos ejemplos. Su concepto del carácter anal como el del individuo que no ha alcanzado la madurez de hecho es una aguda crítica a la sociedad burguesa del siglo XIX, en que los rasgos del carácter anal constituían las normas de la conducta moral y eran considerados como una expresión de la "naturaleza humana". La ecuación de Freud: diner=heces es una crítica implícita, aunque no intencional, al funcionamiento de la sociedad burguesa y a si posesividad, y puede compararse con el estudio del dinero hecho por Marx con los manuscritos económico-filosóficos.No importa mucho en este contexto el que Freud creyera que una fase especial del desarrollo de la libido era primaria, y la formación del carácter secundaria (pero en mi opinión esto es un producto de la constelación interpersonal en la primera etapa de la vida y, sobre todo, de las condiciones sociales que la forman). Lo que importa es la opinión freudiana de que la orientación predominate en la posesión ocurre en el periodo anterior al logro de una plena madurez, y se vuelve patológica si continúa permanentemente. En otras palabras, Freud considera que la persona exclusivamente preocupada por tener y poseer es neurótica: mentalmente enferma; por consiguiente, si la mayoría de los miembros de una sociedad tiene carácter anal, se trata de una sociedad enferma." Tener y ser

"Según el concepto de los profetas, un ídolo es una cosa que hacemos nosotros y en la que proyectamos nuestros poderes, y que por ello nos empobrece. Nos sometemos a nuestra creación, y con nuestra sumisión nos ponemos en contacto con nosotros mismos en una forma enajenada" Tener y ser

"La segunda premisa psicológica de la época industrial (satisfacer el egoísmo individual produce armonía y paz, y se traduce en bienestar para todos) es igualmente errónea en el terreno teórico, y su falacia se demuestra con los datos observables. ¿Porque es verdadero este principio que sólo rechazó uno de los grandes economistas clásicos, David Ricardo? El egoísmo se relaciona no sólo con mi conducta, sino con mi carácter. Significa que lo deseo todo para mi; que poseer y no compartir me da placer; que debo ser avaro porque mi meta es tener, y que más soy cuanto más tengo; que debo sentir antagonismo a todos mis semejantes: a mis clientes a los que deseo engañar, a mis competidores a los que deseo destruir, a mis obreros a los que deseo explotar. Nunca puedo quedar satisfecho, porque mis deseos no tienen límite; debo envidiar a los que tienen más, y temer a los que tienen menos; pero debo reprimir estos sentimientos para presentarme (ante otros y ante mi mismo) como un individuo sonriente, sincero, amable que todos simulan ser." Tener y ser

“Las relaciones humanas son esencialmente las de autómatas enajenados, en las que cada uno basa su seguridad en mantenerse cerca del rebaño y en no diferir en el pensamiento, el sentimiento o la acción. Al mismo tiempo que todos tratan de estar tan cerca de los demás como sea posible, todos permanecen tremendamente solos, invadidos por el profundo sentimiento de inseguridad, de la angustia y de culpa que surge siempre que es imposible superar la separatividad humana. Nuestra civilización ofrece muchos paliativos que ayudan a la gente a ignorar conscientemente la soledad: en primer término, la estricta rutina del trabajo burocratizado y mecánico, que ayuda a la gente a no tomar conciencia de sus deseos humanos más fundamentales, del anhelo d e trascendencia y unidad. En la medida en que la rutina sola no basta para lograr ese fin, el hombre se sobrepone a su desesperación inconsciente por parte de la rutina de la diversión, la consumición pasiva de sonidos y visiones que ofrece la industria del entretenimiento. Y, además, por medio de la satisfacción de comprar siempre cosas nuevas y cambiarlas inmediatamente por otras. El hombre moderno está actualmente muy cerca de la imagen que Huxley describe en Un mundo feliz: bien alimentado, bien vestido, sexualmente satisfecho, y no obstante sin yo, sin contacto alguno, salvo el más superficial, con sus semejantes, guiado por los lemas que Huxley formula tan sucintamente, tales como: “cuando el individuo siente, la comunidad se tambalea”; “Nunca dejes para mañana la diversión que puedes conseguir hoy”, o, como afirmación final: “Todo el mundo es feliz hoy en día”. La felicidad del hombre moderno consiste en “divertirse”. “ El miedo a la libertad

" El hombre moderno piensa que pierde algo -tiempo- cuando no actúa con rapidez; sin embargo, no sabe qué hacer con el tiempo que gana- salvo matarlo."

Erich Fromm


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