jueves, 30 de abril de 2009

Las horas



"Jamás encontrará un amor como el que ese beso solitario parecía prometer"

Lo que sobrevive intacto en la mente de Clarissa, más de tres decenios después, es un beso al atardecer sobre un espacio de hierba muerta, y un paseo alrededor de un estanque mientras los mosquitos zumbaban en la creciente oscuridad del aire. Perdura aquella perfección singular, y es perfecto en parte porque en aquel tiempo parecía prometer algo más.
Ahora lo sabe: aquél fue el momento, justo entonces. No había ningún otro.


Michael Cunningham, Las horas.


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