“Nabokov señala que, al comienzo de Ana Karenina, en el texto ruso, la palabra ‘casa’ se repite ocho veces en seis frases y que esta repetición es un artificio deliberado por parte del autor. Sin embargo, en la traducción francesa, sólo aparece una vez la palabra ‘casa’ y, en la traducción checa, no más de dos. En el mismo libro: cada vez que Tolstoi escribía ‘skazal’ (dijo), encuentro la traducción ‘profirió’, ‘replicó’, ‘repitió’, ‘gritó’, ‘concluyó’, etc. A los traductores les enloquecen los sinónimos. (Rechazo la noción misma de sinónimo: cada palabra tiene su sentido propio y es semánticamente irremplazable).”
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