martes, 7 de abril de 2009

Madame Bovary



"Pero no era feliz, no lo había sido nunca. ¿De dónde venía aquella inconsistencia de la vida, aquella podredumbre fulminante de todas las cosas en que trataba de apoyarse? Si acaso existía en algún rincón del mundo un ser fuerte y hermoso, una naturaleza intrépida, desbordante de exaltación y de refinamiento, un corazón de poeta bajo apariencia angelical, una lira de cuerdas de acero capaz de entonar al cielo epitalamios elegíacos, ¿por qué no había de tener ella la suerte de encontrarlo? ¡Qué sensación de impotencia! Nada valía la pena ser buscado, todo era mentira. Cada sonrisa ocultaba un bostezo de hastío, cada alegría una maldición, cada placer un fastidio, y los mejores besos apenas si alcanzaban a dejar en los labios el anhelo insaciado de voluptuosidades más sublimes."

"Pero la vida de ella era fría, como una buhardilla con tragaluz al norte donde el hastío, araña silenciosa, tejía su tela en la penumbra por todos los rincones de su corazón."

"Pero era sobre todo a las horas de las comidas cuando Emma no podía más, en aquella salita de planta baja, con la estufa que humeaba, la puerta que rechinaba, los muros que rezumaban y la humedad del suelo; era como si en su plato le sirvieran toda la amargura de su existencia, y con los  vapores de la sopa, le subían del fondo del alma como otras tantas vaharadas de hastío. Charles comía muy despacio; ella mordisqueaba algunas avellanas o se entretenía, apoyada en un codo, haciendo rayas en el hule con la punta de su cuchillo."





 Gustave FlaubertMadame Bovary



0 comentarios:

Publicar un comentario en la entrada