miércoles, 15 de abril de 2009

Chupilandia, cuento dulce.


El aire del pueblo olía a bizcocho.
Las casitas de turrón,
las tejas de chocolate,
ventanas de mazapán
y las puertas de guirlache.

De azúcar las escaleras
y de tarta los balcones,
el suelo de caramelo
y de chicle los salones.

 
Los muebles son de galleta
y el techo de polvorones.
Las camas blandas de flan,
la almohada de mantequilla,
los libros de hoja de hojaldre,
la piscina de natillas.

Pueblo dulce. ¡Qué empacho!
(Las farmacias en la esquina).


Gloria Fuertes

 

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