It was many and many a year ago,
In a kingdom by the sea,
That a maiden there lived whom you may know
By the name of ANNABEL LEE;
And this maiden she lived with no other thought
Than to love and be loved by me.
I was a child and she was a child,
In this kingdom by the sea;
But we loved with a love that was more than love-
I and my Annabel Lee;
With a love that the winged seraphs of heaven
Coveted her and me.
And this was the reason that, long ago,
In this kingdom by the sea,
A wind blew out of a cloud, chilling
My beautiful Annabel Lee;
So that her highborn kinsman came
And bore her away from me,
To shut her up in a sepulchre
In this kingdom by the sea.
The angels, not half so happy in heaven,
Went envying her and me-
Yes!- that was the reason (as all men know,
In this kingdom by the sea)
That the wind came out of the cloud by night,
Chilling and killing my Annabel Lee.
But our love it was stronger by far than the love
Of those who were older than we-
Of many far wiser than we-
And neither the angels in heaven above,
Nor the demons down under the sea,
Can ever dissever my soul from the soul
Of the beautiful Annabel Lee.
For the moon never beams without bringing me dreams
Of the beautiful Annabel Lee;
And the stars never rise but I feel the bright eyes
Of the beautiful Annabel Lee;
And so, all the night-tide, I lie down by the side
Of my darling- my darling- my life and my bride,
In the sepulchre there by the sea,
In her tomb by the sounding sea.
que lo digamos bien claro:
la vida sigue su curso.
Sucede así en Cannas y en Borodinó,
en los llanos de Kosovo y en Guernica.
Hay una gasolinera
en una pequeña plaza de Jericó,
hay bancos recién pintados
cerca de Bila Hora.
Las cartas van y vienen
entre Pearl Harbor y Hastings,
pasa un camión de muebles
bajo la mirada del león de Queronea
y solo un frente atmosférico amenaza
los florecientes jardines cercanos a Verdún.
Hay tanto de Todo
que lo que hay de Nada queda muy bien cubierto.
De los yates de Accio
llega la música
y en la cubierta, al sol, bailan las parejas.
Pasan siempre tantas cosas
Que seguro tienen que pasar en todas partes.
Donde hay piedra sobre piedra
hay un carro de helados
cercado por los niños.
Donde estaba Hiroshima
de nuevo está Hiroshima
y se siguen produciendo
objetos de uso cotidiano.
No le faltan encantos a este hermoso mundo
ni tampoco amaneceres
para los que merece la pena despertar.
En los campos de Macejowice
La hierba es verde,
y en la hierba, como pasa en la hierba,
la escarcha, transparente.
Quizá no haya un lugar que no haya sido un campo de batalla,
los aún recordados,
los hoy ya olvidados,
bosques de cedros y bosques de abedules,
nieves y arenas, pantanos irisados
y barrancos de negro fracaso
donde en caso de urgencia
satisfacemos ahora nuestras necesidades.
Qué moraleja sale de todo esto: parece que ninguna.
Lo que de verdad sale es la sangre que seca rápida
y siempre algunos ríos, algunas nubes.
En esos desfiladeros trágicos
el viento se lleva los sombreros,
y es inevitable:
la imagen nos da risa.
"Os lo digo, infelices, jodidos de la vida, vencidos, desollados, siempre empapados de sudor; os lo advierto: cuando los grandes de este mundo empiezan a amaros es porque van a convertiros en carne de cañón."
Jemaine: No I am sorry I think you've mistaken me for somebody else
Bret: No it's me, I'm jenny, my name is Jenny
Jemaine: Oh You're'oh' Ha ha ha ha' I thought' oh' what a hilarious misunderstanding. Nice to meet you Jenny
Bret: We've met before - quite a few times actually.
Jemaine: Yes of course we have. I meant it was nice to meet you that time that I met you. Where was it that we met that time that I met you when I met you?
Bret: At a party.
Jemaine: That's right! Wasn't it one of those boring work parties?
Bret: No.
Jemaine: That's why I said wasn't it. It was the party of a mutual friend. - Was it? - Wasn't it? - Was it? - Wasn't it?
Bret: Yes it was.
Jemaine: Yeah, I thought so. Oh'Bobby's.
Bret: No
Jemaine: Doug's?
Bret: No
Jemaine: D-dog's?
Bret: No
Jemaine: Maxwell's?
Bret: No
Jemaine: Andy's?
Bret: Yes Andy's
Jemaine: Yeah Andy's party, ooh that's right. Ooh, Andy knows how to throw a party, doesn't he Jenny?
Bret: Yeah, I love Andy's parties!
Jemaine: I love Andy's parties. What crazy parties. How is that guy anyway?
Bret: She's good
Jemaine: Ooh that's right, Andy hates it when I forget that.
Bret: We watched a movie.
Jemaine: Yeah'it was something like but not necessarily Schindler's List. We watched it and we wept
Bret: It was Police Academy 4. We went for a walk
Jemaine: On our feet if I remember correctly.
Bret: We walked to the top of the hill and we ate sandwiches.
Jemaine: Oh, We'd just grab a sandwich and put it in our mouths. Oh, that's the only way to have sandwiches. Oh Jenny, tell me do you still walk? Do you still get into sandwiches in a big way?
Bret: Still walk a lot but I am not eating as many sandwiches as back then
Jemaine: Uh'
Bret: Do you remember what we did up there at the top of the hill?
Jemaine: Kind of'
Bret: We were standing at the look out
Jemaine: Oh, I remember exactly what we did at the look out. We just looked out' across the city from our little spot on the hilltop. Oh, It is so pretty from way up there. We talked about how the lights from the buildings and cars seemed like reflections of the stars that shined out so pretty and bright, that night.
Bret: It was daytime.
Jemaine: The daytime of the night.
Bret: Do you remember what you said to me?
Jemaine: Not word for word actually Jenny, but I remember there was some verbs.
Bret: Well you said meet me here in one year. You just needed some time to clear your head, and you seem to have done that.
Jemaine: La la la la la la la la la la la la la.
Bret: We have a child.
Jemaine: Pardon?
Bret: We have a child.
Jemaine: Why didn't you tell me, Jenny? Why didn't you tell me that day when we went to the top of the hill and we made sweet, oh how we made such sweet, sweet sandwiches. Does it have my eyes, my way with words? Does it look like me at all?
Bret: No, not at all 'cause we adopted him. I can't believe you don't remember, it was a very difficult process!
Jemaine: Oh'uh, oh'are you sure that was me Jenny?
Bret: Yes I am pretty sure that it was you, John.
Jemaine: I'm Brian
Bret: Oh my god! I'm so sorry!
Jemaine: Don't worry.
Bret: Now that's terrible.
Jemaine: Oh, don't worry.
Bret: Oh, how embarrassing!
Jemaine: Don't worry Jenny, I'm actually quite relieved. That kind of thing just happens all the time, I just got one of those faces I suppose
“CLOV (mirada fija, voz monótona). Acabó, se acabó, acabará, quizás acabe. (Pausa.) Los granos se juntan a los granos, uno a uno, y un día, de repente, forman un montón, un montoncito, el imposible montón. (Pausa.) Ya no se me puede castigar. (Pausa.) Me voy a mi cocina, tres metros por tres metros por tres metros, en espera de que me silbe. (Pausa.) Hermosas dimensiones, me apoyaré en la mesa, miraré la pared, en espera de que me silbe.”
Niño: ¿Hay que ser comunista para leer a Karl Marx?
Tercero: ¡Rupert!
Chaplin: Una respuesta razonable. Si no eres comunista, ¿qué eres entonces?
Niño: Nada.
Chaplin: ¿Nada?
Niño: Cualquier forma de gobierno me fastidia.
Chaplin: Pero alguien debe de gobernar.
Niño: No me gusta la palabra gobernar.
Chaplin: Bueno, si no te gusta la palabra gobernar, digamos mandar.
Niño: El mando en el gobierno significa poder político y el poder político es la forma más directa de oprimir al pueblo.
Chaplin: ¿Qué dice usted que escribe en la revista?
Tercero: El comentario sobre la actualidad.
Chaplin: Ah.
Tercero: Perdone su majestad.
Chaplin: Pero, mi querido amiguito. La política es necesaria.
Niño: La política es un montón de reglas impuestas al pueblo.
Chaplin: En este país las reglas no se imponen, son el deseo de los ciudadanos libres.
Niño: Viaje un poco y verá la libertad que tiene.
Chaplin: No me has dejado terminar. Yo...
Niño: Todos van metidos en una camisa de fuerza, y no pueden mover un pie sin pasaporte.
Chaplin: Permíteme que termine...
Niño: En un mundo supuestamente libre, se violan los derechos de cada ciudadano.
Chaplin: Pero no me dejas que...
Niño: Se han convertido en esclavos de los déspotas políticos.
Chaplin: Sí, pero déjame...
Niño: Y si uno no piensa como éstos le retiran el pasaporte.
Chaplin: Me permites que...
Niño: Salir del país es más difícil que fugarse de la cárcel.
Chaplin: Sí, pero...
Niño: Y entrar en el país es tanto como pasar por el ojo de una aguja.
Chaplin: Pero si...
Niño: ¿Soy libre para viajar?
Chaplin: Claro que sí, a donde tú quieras.
Niño: Sólo si poseo un pasaporte.
Chaplin: Quieres dejárme que..
Niño: Sólo si poseo un pasaporte.
Chaplin: Sí, pero...
Niño: ¿Lo necesitan los animales?
Chaplin: No... ¿Has terminado ya?
Niño: Es una incongruencia que en la era de la velocidad atómica soportemos el lastre de los pasaportes.
Chaplin: Quieres dejarme de una vez que te explique...
Niño: Y la libertad de expresión, ¿existe?
Chaplin: ¡No! Porque te has quedado con ella.
Niño: ¿Y la libre empresa?
Chaplin: ¡Hablábamos de pasaportes!
Niño: Hoy todo está en manos de los monopolios.
Chaplin: De acuerdo, ahora deja...
Niño: ¿Puede entrar alguien en el negocio de los automóviles y competir con el autotruth?
Chaplin: Si me dejas decirte...
Niño: ¡Ni soñarlo! ¿Y entrar en el ramo de alimentación y competir contra con los grandes supermercados?
Chaplin: ¿Quieres callarte?
Niño: ¡Ni soñarlo! El monopolio es la amenaza de la libre empresa. Y si vuelvo la vista sesenta años atrás...
Chaplin: ¿Dónde estabas tú hace 60 años?
Otro niño: Era sólo un chispazo en los ojos de su bisabuela.
Chaplin: Bueno qué, ¿ya has terminado? Pues déjame decirte una cosa. Déjame decirte que estás muy equivocado. En primer lugar... En primer lugar... Ahora se me ha olvidado lo que quería decir...
Niño: ¿Y la bomba atómica?
Chaplin: Aahh.
Niño: Es un crimen que cuando el mundo clama por la energía atómica, usted quiera fabricar bombas atómicas.
Chaplin: ¿Yo? Si yo soy contrario a la bomba atómica.
Niño: Usted quiere aniquilar la civilización. Borrar todo rastro de vida en este planeta, aún cree que vive en el siglo XIX.
Chaplin: Tienes que saber que yo he perdido mi trono por negarme a fabricar la bomba atómica.
Niño: Usted y los de su clase creen que la bomba puede resolver sus problemas.
Chaplin: Escúchame mocoso.
Niño: El hombre tiene hoy exceso de poder. El Imperio Romano se derrumbó por el asesinato de César, ¿y por qué? Por causa del exceso de poder. El poderismo se esfumó con la Revolución Francesa. ¿Por qué?
Chaplin: Yo...
Niño: Por causa del exceso de poder. Y hoy el mundo entero estallará en mil pedazos. ¿Por qué?
Chaplin: Por causa del exceso de poder.
Niño: El monopolio del poder es una amenaza para la libertad. Degrada y hace víctima al individuo. ¿Y dónde está el individuo?
Chaplin: No lo sé, te lo juro.
Niño: Se halla sumido en el terror porque se le enseña a odiar en vez de enseñarle a amar. Si queremos que la civilización sobreviva, hay que combatir el poder hasta lograr restablecer la paz y la dignidad humana."
"-Sí -replicó Ford con una fiereza repentina e inesperada-. Lo he entendido todo perfectamente bien. Por eso es por lo que quiero beber todo lo posible y bailar con tatas chicas como pueda mientras aún quede alguna. Si todo lo que nos has mostrado es cierto...
-¿Cierto? Pues claro que es cierto.
-... entonces, tenemos menos posibilidades que una roncha en una supernova.
-¿Una qué? -dijo bruscamente Arthur. Hasta ese momento había seguido pacientemente la conversación, y no estaba dispuesto a perder ahora el hilo.
-Menos posibilidades que una roncha en una supernova -repitió Ford sin perder ímpetu-. El...
-¿Qué tiene que ver una roncha con todo esto? -le interrumpió Arthur.
-Que no tiene la menor posibilidad en una supernova -repuso llanamente Ford.
Hizo una pausa para ver si ya estaba aclarado el asunto. La nueva expresión de confusión que apareció en el rostro de Arthur le dijo que no lo estaba.
-Una supernova -explicó Ford tan rápida y claramente como pudo- es una estrella que explota a casi la mitad de velocidad de la luz para consumirse con la brillantez de un billón de soles y convertirse en una estrella que hace estallar a otras estrellas, ¿entiendes? Nada tiene la menor posibilidad en una supernova.
-Ya entiendo -dijo Arthur.
-El...
-¿Y por qué una roncha en concreto?
-¿Y por qué no? No importa."
Douglas Adams, La vida, el universo y todo lo demás.
“Nobody was mean to you. Somebody was mean to what he or she thought was you, but not to you. Nobody ever rejects you; they’re only rejecting what they think you are. But that cuts both ways. Nobody ever accepts you either. Until people come awake, they are simply accepting or rejecting their image of you. They’ve fashioned an image of you, and they’re rejecting or accepting that. See how devastating it is to go deeply into that. It’s a bit too liberating. But how easy it is to love people when you understand this. How easy it is to love everyone when you don’t identify with what they imagine you are or they are. It becomes easy to love them, to love everybody.”
¡Oh, capitán!, ¡mi capitán!, nuestro espantoso viaje ha terminado.
La nave ha salvado todos los escollos.
Hemos ganado el premio que anhelábamos.
El puerto está cerca. Oigo las campanas, el pueblo entero regocijado
mientras sus ojos siguen firme la quilla, la audaz y soberbia nave.
Mas, ¡oh corazón!, ¡corazón!, ¡corazón!
Oh rojas gotas que caen
allí donde mi capitán yace, frío y muerto.
¡Oh, capitán!, ¡mi capitán!, levántate y escucha las campanas.
Levántate. Por ti se ha izado la bandera, por ti vibra el clarín.
Para ti ramilletes y guirnaldas con cintas.
Para ti multitudes en las playas.
Por ti clama la muchedumbre, a ti se vuelven los rostros ansiosos:
¡Ven, capitán! ¡Querido padre!
¡Que mi brazo pase por debajo de tu cabeza!
Debe ser un sueño que yazcas sobre el puente,
derribado, frío y muerto.
Mi capitán no contesta, sus labios están pálidos y no se mueven.
Mi padre no siente mi brazo, no tiene pulso ni voluntad.
La nave, sana y salva, ha anclado. Su viaje ha concluido.
De vuelta de su espantoso viaje, la victoriosa nave entra en el puerto.
¡Oh playas, alegraos! ¡Sonad, campanas!
Pero yo, con pasos tristes,
recorro el puente donde mi capitán yace,
frío y muerto.
"Ahora la brisa era fresca y navegaba bien. Vigilaba sólo la parte delantera del pez y empezó a recobrar parte de su esperanza.
"Es idiota no abrigar esperanzas -pensó-. Además, creo que es un pecado. No pienses en el pecado -pensó-. Hay bastantes problemas ahora sin el pecado. Además, yo no entiendo eso."
"No lo entiendo y no estoy seguro de creer en el pecado. Quizás haya sido un pecado matar el pez. Supongo que sí, aunque lo hice para vivir y dar de comer a mucha gente. Pero entonces todo es pecado. No pienses en el pecado. Es demasiado tarde para eso y hay gente a la que se paga por hacerlo. Deja que ellos piensen en el pecado. Tú naciste para ser pescador y el pez nació para ser pez. San Pablo era pescador, lo mismo que el padre del gran Di Maggio."
Pero le gustaba pensar en todas las cosas en que se hallaba envuelto, y puesto que no había nada que leer y no tenía un aparato de radio, pensaba mucho y seguía pensando acerca del pecado. "No has matado el pez únicamente para vivir y vender para comer -pensó-. Lo mataste por orgullo y porque eres un pescador. Lo amabas cuando estaba vivo y lo amabas después. Si lo amas, no es pecado matarlo. ¿O será más que pecado?"