miércoles, 18 de enero de 2017

A political party for women's equality



"OK, let's take a very quick look at the top 100 companies in the London Stock Exchange in 2016. Top 100 companies: How many women running them? Seven. OK. Seven. That's all right, I suppose. Until you realize that 17 are run by men called "John."

Sandi Toksvig


sábado, 14 de enero de 2017

El tiempo






¿Un día te entenderemos?




El azar
diseñado
trazado con escuadra
medido hasta el detalle
el azar
programado
puntual
sincronizado
el impecable azar que seguro acontece
en el preciso instante
el azar
disfrazado de fatal coincidencia
de encuentro fortuito
de aleatorio suceso
de ha sido un accidente
de ay qué suerte la mía
de qué casualidad
el azar
planeado
por qué cosa
por quién
según qué opacas leyes
por qué raros criterios
siguiendo los dictados de qué ética insondable
con qué geometría oculta de más allá de dónde
ajustado al milímetro
sin dejar cabos sueltos
sin conceder espacio a la improvisación
el azar
soberano
señor de cuanto ocurre
su exacta maquinaria de apariencia caótica
su motor que no cesa
ruedas de la fortuna girando infatigables
sus cilindros
sus émbolos
conscientes o inconscientes
ciegos o lúcidos
detrás de las paredes del taller enigmático
el azar
con sus largas correas de transmisión
con su entrelazamiento de efectos y de causas
el ingeniero jefe y su secreta lógica
¿un día te entenderemos?
el artífice máximo
la fábrica de todo
el minucioso azar

Saiz de Marco


Otzanak




Badakizu ibil naitekeela mila kilometro zeru
baso erreka zelai eta belazeak zeharkatu
gauaren luzea ibili eta egun argiz ezkutatu
hankak odoltzeraino neure mugak marraztu
baina beste behin ere aldatu dut
munduaren azalera zure azalarengatik
nire harramazka zakarrak
zure laztan bareengatik
eta neurea ez den itzal bati betirako lotu
lo zaudela imajinatzen dut
ze animalia ginatekeen gu
zuk jango nindukezun edo nik jango zintuzkedan zu
nor noren harrapari, nor noren zelatan
gure eremu babestua den honen mugatan
edo isilean desagertzen doan
espezie bereko bi piztia etzan
elkarri itzala janez
elkarri hitzak janez
elkarrekin desagertuz isiltasunerantz

Anari, Otzanak

viernes, 13 de enero de 2017

Can’t say it often enough



“Can’t say it often enough — change your hair, change your life.” 

Thomas Pynchon, Inherent Vice


La estupidez insiste siempre




"Las plagas, en efecto, son una cosa común pero es difícil creer en las plagas cuando las ve uno caer sobre su cabeza. Ha habido en el mundo tantas pestes como guerras y sin embargo, pestes y guerras cogen a las gentes siempre desprevenidas. El doctor Rieux estaba desprevenido como lo estaban nuestros ciudadanos y por esto hay que comprender sus dudas. Por esto hay que comprender también que callara, indeciso entre la inquietud y la confianza. Cuando estalla una guerra las gentes se dicen: "Esto no puede durar, es demasiado estúpido." Y sin duda una guerra es evidentemente demasiado estúpida, pero eso no impide que dure. La estupidez insiste siempre, uno se daría cuenta de ello si uno no pensara siempre en sí mismo. Nuestros conciudadanos, a este respecto, eran como todo el mundo; pensaban en ellos mismos; dicho de otro modo, eran humanidad, no creían en las plagas. La plaga no está hecha a la medida del hombre, por lo tanto el hombre se dice que la plaga es irreal, es un mal sueño que tiene que pasar. Pero no siempre pasa, y de mal sueño en mal sueño son los hombres los que pasan, y los humanistas en primer lugar, porque no han tomado precauciones. Nuestros conciudadanos no eran más culpables que otros, se olvidaban de ser modestos, eso es todo, y pensaban que todavía todo era posible para ellos, lo cual daba por supuesto que las plagas eran imposibles. Continuaban haciendo negocios, planeando viajes y teniendo opiniones. ¿Cómo hubieran podido pensar en la peste que suprime el porvenir, los desplazamientos y las discusiones? Se creían libres y nadie será libre mientras haya plagas."

Albert Camus, La peste.


Sólo el mar




"Del otro lado del cristal el timbre de un tranvía invisible resonaba de pronto y refutaba en un segundo la crueldad del dolor. Sólo el mar, al final de mortecino marco de las casas, atestiguaba todo lo que hay de inquietante y sin posible reposo en el mundo"

Albert Camus, La peste.


Era uno de esos hombres




"En cierto sentido se puede decir que su vida era ejemplar. Era uno de esos hombres, tan escasos en nuestra ciudad como en cualquier otra, a los que no les falta nunca el valor para tener buenos sentimientos. Lo poco que manifestaba de sí mismo atestiguaba, en efecto, una capacidad de bondad y de adhesión que poca gente confiesa hoy día. No se avergonzaba de declarar que quería mucho a sus sobrinos y a su hermana, único parientes que conservaba y a quienes iba a visitar a Francia cada dos años. Reconocía que el recuerdo de sus padres, muertos cuando él era todavía muy joven, le entristecía. No se negaba a admitir que adoraba sobremanera cierta campana de su barrio que sonaba dulcemente a eso de las cinco de la tarde. Pero para evocar estas emociones tan simples cada palabra le costaba un trabajo infinito. Finalmente, esta dificultad había constituido su mayor preocupación."

Albert Camus, La peste.



martes, 10 de enero de 2017

Halo



"Remember those walls I built
Well baby they're tumbling down
And they didn't even put up a fight
They didn't even make a sound"




lunes, 9 de enero de 2017

El único país




October arrived




“October arrived, spreading a damp chill over the grounds and into the castle. Madam Pomfrey, the nurse, was kept busy by a sudden spate of colds among the staff and students. Raindrops the size of bullets thundered on the castle windows for days on end; the lake rose, the flower beds turned into muddy streams, and Hagrid’s pumpkins swelled to the size of garden sheds.”

J.K. Rowling, Harry Potter


Pocas veces han sido algo más que arco iris en el cielo




En 1944, la madre del poeta Yextushenko viajaba de Siberia a Moscú, donde fue testigo de un desfile de 20.000 prisioneros alemanes que marchaban por las calles. Los generales se pavoneaban a la cabeza, irradiando desprecio, decididos a mostrar que todavía se consideraban superiores. "Esos canallas huelen a perfume", gritó alguien. La muchedumbre gritó su odio. Las mujeres agitaron los puños cerrados airadas y la policía tuvo grandes dificultades para hacerlas retroceder. Pero, cuando los rusos vieron la lastimosa delgadez y el aspecto harapiento de los soldados alemanes corrientes, sucios, maltrechos y completamente desdichados, muchos de ellos renqueando sobre muletas, la calle guardó silencio. De pronto, una anciana atravesó el cordón y alargó una corteza de pan a uno de los soldados. Entonces, de todas partes, otras mujeres la imitaron, dándoles comida, cigarrillos, todo lo que llevaban. "Los soldados ya no eran enemigos. Eran personas." Sin embargo, esos estallidos espontáneos de compasión pocas veces han sido algo más que arco iris en el cielo; no han cambiado el clima; no han estimulado, hasta el momento, el deseo de escuchar lo que tienen que decir los enemigos.

Theodore Zeldin, Historía íntima de la humanidad.

We are all of us obliged




“We are all of us obliged, if we are to make reality endurable, to nurse a few little follies in ourselves.”

Marcel Proust, Remembrance of Things Past


No soy más que un lagarto literario





"1846. No soy más que un lagarto literario que se calienta el día entero al gran sol de la belleza. Sólo eso."

Julian Barnes, El loro de Flaubert



They agree with each other




“I am alone in the midst of these happy, reasonable voices. All these creatures spend their time explaining, realizing happily that they agree with each other. In Heaven’s name, why is it so important to think the same things all together.” 

Jean-Paul Sartre, Nausea


Nativia





"A fin de socavar de manera eficaz el tópico de la defensa de la patria contra la amenaza extranjera,
deberíamos rechazar el mismísimo supuesto en que se basa: que todo hrupo étnico posee su proia Nativia. El 7 de septiembre de 2015, Sarah Palin concedí una entrevista a Fox News en la que afirmó delante de Steve Doocy, presentador de Fox and Friends:
Me encantan los inmigrantes. Pero al igual que Donald Trump, creo que tenemos demasiados en este país. Mexicano-americanos, asiático-americanos, nativo-americanos: están transformando la mezcla cultural de los Estados Unidos, y lo alejan de lo que era en la época de los Padres Fundadores. Creo que deberíamos dirigirnos a algunos de esos grupos y pedirles amablemente: ¿os importaría volver a casa? ¿Os importaría devolvernos nuestro país?
Doocy terció: "Sarah, ya sabes que te adoro. Y creo que es una gran idea por lo que se refiere a los mexicanos. ¿Pero dónde van a ir los nativo-americanos? No tienen ningún lugar adonde ir, ¿no te parece?" A lo que Sarah contestó:
Bueno, creo que deberían regresar a Nativia, o al lugar de donde procedieran. Los medios de comunicación liberales tratan a los nativo-americano como si fueran dioses. Como si tuvieran una especie de derecho automático a estar en este país. Pero lo que yo digo es que si son incapaces de bajarse del caballo y comenzar a hablar americano, deberíamos devolverlos también a su país.

Por desgracia, enseguida averiguamos que esta historia -demasiado buena para ser cierta- era una broma inventada por el Daily Currant. Sin embargo, se no e vero, e ben trovato, como suele decirse, y por falsa que fuera dio en el clavo. Dentro de su ridiculez, reveló la fantasía oculta que sostiene cualquier idea anti inmigración: en el caótico mundo global de hoy en día, existe una Nativia a la que pertenecen las personas que nos molestan"

Slavoj Žižek, La nueva lucha de clases. 






Poco humor tú tienes Puri




La eligen, te lo juro, los he visto





“Lo que mucha gente llama amar consiste en elegir una mujer y casarse con ella. La eligen, te lo juro, los he visto. Como si se pudiera elegir en el amor, como si no fuera un rayo que te parte los huesos y te deja estaqueado en la mitad del patio. Vos dirás que la eligen porque-la-aman, yo creo que es al revés. A Beatriz no se la elige, a Julieta no se la elige. Vos no elegís la lluvia que te va a calar hasta los huesos cuando salís de un concierto.”


Julio Cortázar, Rayuela


Orán





"Los curiosos acontecimientos que constituyen el tema de esta crónica se produjeron en el año 194...
en Orán. Para la generalidad resultaron enteramente fuera de lugar y un poco aparte de lo cotidiano. A primera vista Orán es, en efecto, una ciudad como cualquier otra, una prefectura francesa en la costa argelina y nada más.
La ciudad, en sí misma, hay que confesarlo, es fea. Su aspecto es tranquilo y se necesitacierto tiempo para percibir lo que la hace diferente de las otras ciudades comerciales de cualquier latitud. ¿Cómo sugerir, por ejemplo, una ciudad sin palomas, sin árboles y sin jardines, donde no puede haber aleteos ni susurros de hojas, un lugar neutro, en una palabra? El cambio de las estaciones sólo se puede notar en el cielo. La primavera se anuncia únicamente por la calidad del aire o por los cestos de flores que traen a vender los muchachos de los alrededores; una primavera que venden en los mercados. Durante el verano el sol abrasa las casas resecas y cubre los muros con una ceniza gris; se llega a no
poder vivir más que a la sombra de las persianas cerradas. En otoño, en cambio, un diluvio de barro. Los días buenos sólo llegan en el invierno. 
El modo más cómodo de conocer una ciudad es averiguar cómo se trabaja en ella, cómo se ama y cómo se muere. En nuestra ciudad, por efecto del clima, todo ello se hace igual, con el mismo aire frenético y ausente. Es decir, que se aburre uno y se dedica a adquirir hábitos. Nuestros conciudadanos trabajan mucho, pero siempre para enriquecerse. Se interesan sobre todo por el comercio, y se ocupan principalmente, según propia expresión, de hacer negocios. Naturalmente, también les gustan las expansiones simples: las mujeres, el cine y los baños de mar. Pero, muy sensatamente, reservan los placeres para el sábado después de mediodía y el domingo, procurando los otros días de la semana hacer mucho dinero. Por las tardes, cuando dejan sus despachos, se reúnen a una hora fija en los cafés, se pasean por un determinado bulevar o se asoman al balcón. Los deseos de la gente joven son violentos y breves, mientras que los vicios de los mayores no exceden de las francachelas, los banquetes de camaradería y los círculos donde se juega fuerte al azar de las cartas.
Se dirá, sin duda, que nada de esto es particular de nuestra ciudad y que, en suma, todos nuestros contemporáneos son así. Sin duda, nada es más natural hoy día que ver a las gentes trabajar de la mañana a la noche y en seguida elegir, entre el café, el juego y la charla, el modo de perder el tiempo que les queda por vivir. Pero hay ciudades y países donde las gentes tienen, de cuando en cuando, la sospecha de que existe otra cosa. En general, esto no hace cambiar sus vidas, pero al menos han tenido la sospecha y eso es su ganancia. Orán, por el contrario, es en apariencia una ciudad sin ninguna sospecha, es decir, una ciudad enteramente moderna. Por lo tanto, no es necesario especificar la manera de amar que se estila. Los hombres y mujeres o bien se devoran rápidamente en eso que se
llama el acto del amor, o bien se crean el compromiso de una larga costumbre a dúo. Entre estos dos extremos no hay término medio. Eso tampoco es original. En Orán, como en otras partes, por falta de tiempo y de reflexión, se ve uno obligado a amar sin darse cuenta." 

Albert Camus, La peste.



sábado, 17 de septiembre de 2016

Sheeps